La producción de gas de Bolivia acumuló una baja del 53% en la última década, desde los 56,6 MMm³/d de 2016 hasta los 26,6 MMm³/d proyectados por YPFB para 2026. Ese declive sostenido cambiaría el rol histórico del país como proveedor de la región.

Según Alpes Energy, hacia 2031 la oferta boliviana apenas superaría el consumo interno por 1,4 MMm³/d, y en 2032 quedaría por debajo de la demanda doméstica. La firma sostiene que Vaca Muerta es el proveedor más lógico por escala e infraestructura disponible.

El informe menciona la Reversión del Gasoducto Norte y el Gasoducto Manuel Belgrano entre las obras que habilitarían ese suministro. También advierte que el límite principal es estacional, ya que un contrato estable exigiría producción, transporte y almacenamiento suficientes.